Después de la Acuarela «Pelaos», donde describà la sensación vivida en mi visita a Sibarco en la anterior publicación, sabÃa que tenÃa que continuar con esa serie; ahora seguirÃa con los Patios de esa población.
Las viviendas rurales poseen grandes patios, con robustos árboles que dan sombra y frescura al ambiente, hasta tal punto que las reuniones y gran parte de las actividades como la lavanderÃa, la cocina y la crianza de animales se realizan en esa zona. Destacables los olores en los patios: en la madrugada, al medio dÃa, en la noche o cuando llueve, el producido en los jardines, el de los grandes árboles, el del popó de los animales o el generado por los alimentos elaborados al aire libre con leña más el sabor de estos, espectacular. Encantador el sonido de las aves de corral, el del gallo indicándonos que comenzó el dÃa, el cacareo de las gallinas, el cuac cuac de los patos o el ronroneo y glu glú de los pavos. Precioso el canto de los pájaros que espontáneamente nos visitan. Quise resaltar y expresar la Luz y el colorido tropical en estos escenarios: la gran variedad de verdes tanto en los grandes árboles como en los jardines y la maleza, el tono beige de la arena que tiende al blanco cuando recibe la iluminación directa del sol. Algo muy llamativo: la ropa lavada colgando de los alambres al sol, brinda una sensación espacial tridimensional especial, promueve la adecuada percepción de altura, cercanÃa, profundidad y lateralidad que armoniza con su diversidad colorida.
Las Lavanderas
En esta producción artÃstica me quise enfocar en la LavanderÃa, se constituye como tema central, de hecho está en el centro de la pintura. Está compuesta por una batea de cemento sobre muros húmedos en mamposterÃa, al lado un gran tanque como depósito de agua y sobre este una tabla donde se deposita la ropa y los baldes para la ejecución de la actividad. Muy grata la presencia de la LAVANDERA, la Señora RocÃo, una mujer encantadora, muy ágil, divertida, quien además de su faena le encanta ser una gran contertulia: recrea su propia historia, la del corregimiento y lo más importante, revela ese gran sentimiento de pertenencia por lo suyo, sus ancestros y su identidad.
Toda esa sumatoria de escenarios y vivencias en Sibarco me llevó a estimular mi actividad pictórica. Me tocó esperar el momento oportuno, ya que el ruido y la prisa de las ciudades más los compromisos retrasan la expresión espontánea de mi espÃritu. Llegó el dÃa apropiado y comencé. Inicié una primera acuarela rápida que deje en proceso, seguà explorando mejores posibilidades: realicé 6 bocetos sobre cuadrÃcula (ver debajo) hasta llegar al ideal de sÃntesis, que luego pasé al papel acuarela.







Arriba dibujo final a lápiz sobre cartulina acuarela de 35 x 50 cm. Utilicé una guÃa de división de la hoja en 4 partes iguales, tanto vertical como horizontalmente. Decidà ubicar al centro y en plano medio la zona de lavanderÃa, con la clásica batea de cemento sobre mamposterÃa y al lado la alberca de fibrocemento con tabla arriba y sobre esta el balde con ropa lavada más los recipientes para sacar el agua. Detrás de la batea está la señora encargada de la lavanderÃa en plena faena. Cómo cubierta tenemos los dos árboles frondosos a lado y lado que protegen del sol. Detrás pensé en colocar el terreno asoleado y al fondo la frondosa vegetación. Para dar profundidad decidà colocar en primer plano la ropa colgando más las gallinas merodeando.

Con el anterior estudio y su dibujo como estructura, decidà aplicar las primeras aguadas en acuarela humeda, dejando en blanco las gallinas y la ropa colgando.

Seguà trabajando en la vegetación del fondo y los árboles del medio.

Ahora batea y alberca más el detalle de los árboles del medio y un tronco en primer plano.

Aquà se definió lo que considero lo más importante de la obra: la Vitalidad de la composición visual, la zona de lavanderÃa con su colorido primario propio proyectándose en color sobre la ropa colgando a su alrededor. Allà también se concretó el fondo, cabe anotar que al definirlo mejor surge la posibilidad de ubicar a una señora entrando a la casita de palma a la derecha. A la izquierda y más al fondo una cerca con la casa vecina, más el verde de follaje atrás. Esto último no se habÃa tenido en cuenta en el estudio inicial, surgió espontáneamente en la ejecución. Eso es lo que me fascina de la Acuarela, jugar con el agua y los pigmentos la hace impredecible y de esa incertidumbre surge la creatividad. En ocasiones soy yo quien propone, pero en otras es ella quien lo hace, y esas son las oportunidades que hay que saber aprovechar.

Por último se detallaron las gallinas, confieso que tenÃa algo de temor en la ejecución de ellas, creo que salieron bien. Dos bajo el intenso sol y una bajo la sombra.
Estudio y análisis importante se realizó en la relación entre la ropa lavada colgando de las cuerdas y la lavanderÃa. La zona central de labores contiene integrados los colores primarios amarillo, azul, rojo y blanco que dan vitalidad e iluminación visual en el centro; pero a la vez, estos mismos tonos se proyectan radialmente en el espacio aplicándose sobre la ropa colgando a su alrededor generando una tensión colorimétrica interesante en su composición. Es como si el centro atrajera a su contorno y este no se dejara atrapar huyendo siempre de el. De ese juego también se puede apreciar la sensación espacial explicada antes, facilitando las percepciones de altura, cercanÃa, profundidad y lateralidad. Forma, dimensión y color armonizándose entre sÃ.

Esta acuarela está disponible y se encuentra expuesta en la «4a. Gala de Acuarelistas 2024» en Barichara, Santander, Colombia del 20 de diciembre de 2024 al 20 de enero de 2025.

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