Pintar en estudio o al natural.

Acuarelas, Arte, Pintar el instante, Watercolor

El año pasado estuve en Cartagena, además de pintar varias acuarelas y tomar bocetos, también tomé varias fotografías. En diciembre escogí una de las fotos de una calle que me pareció hermosa, la dibujé en papel acuarela y empecé a pintarla en el estudio, no la terminé ese día; otro día la seguí y tampoco la terminé.

El sábado pasado, me levanté con ese ímpetu de pintar. Pensé: ¿Termino la pintura de Cartagena que ya comencé y no he terminado, o me voy a la calle? Ganó la calle. Salí sin intención de sitio, pero vinieron a mi mente escenas del mercado vividas hace tres días, pasé por diversos sitios y no cumplieron mis expectativas, hasta llegar a una cafetería en un segundo piso en la esquina de la calle 30 con carrera 43 en Barranquilla, (calle de las vacas con 20 de julio), me fascinó esa vista superior.

Dibujé a eso de las 10 a.m. y empecé a colorear casi a las 11:00. Muestro aquí todo el proceso creativo realizado. Definitivamente, pintar en estudio ya como que no me cuadra mucho. Al tener una escena totalmente estática de una fotografía, como que me acomodo en ella y no siento esa sensación de premura que facilita la resolución de una acuarela. Como se que no va a cambiar, tiendo a ser más lento y a centrarme demasiado en el detalle. Mientras que pintar en vivo y en directo del natural, implica esa rapidez propia de la acuarela; estamos ante un escenario dinámico, cambiante: la atmósfera, la luz, las formas, los cuerpo y los colores se transforman en el tiempo de ejecución y lo que antes era, ahora no lo es. Así que, a trabajar rápido y a retener en la memoria visual los sucesos del instante. Y por último, quitar lo no esencial y dejar lo fundamental.

En la primera imagen arriba se observa la estructura de la acuarela, el dibujo. Ahí están representadas las diversas formas de la escena: los edificios altos al fondo, los cercanos de uno o dos pisos, las colmenas de vendedores delante de los edificios, adosadas a estos, y más adelante los autos, buses y bicitaxis, más las personas que se movilizan en el escenario; áreas más grandes también como el cielo y las vías de tránsito.

En la segunda imagen arriba, pinté el cielo con las pinceladas básicas de los edificios. En ese momento me di cuenta de la importancia de dibujar en primer plano la tolda del bicitaxi que va cruzando la calle.

En esta imagen arriba, pinté lo más oscuro de la escena, los fondos de las colmenas, que hacen un contraste espectacular con las toldas claras que las cubren. Al dibujar lo más claro al principio y después lo más oscuro, me dispongo así a crear en lo demás, gamas de tonalidades intermedias. En ese juego entre claro, oscuro e intermedios empiezo a jugar con la densidad integradora del cuadro.

En la imagen arriba, empiezo a dar forma a los edificios, sus ventanas y algunos detalles en su fachada, teniendo en cuenta que entre más cercanos estén a la vista, mejor detallados se verán y con mayor intensidad de color. También añado lo que se vende en las colmenas y está impregnado de la luz solar. Y por último, el piso de la vía, que es un color complementario del cielo.

Y ya casi finalizando, trabajé en el primer plano, en lo que le da vida a la acuarela: la diversidad de humanos y autos con toda su variedad de colores, luces y sombras. Terminé a eso de las 2:30 p.m.

Pintando en la Plaza de la Paz

Acuarelas, Arte, Watercolor

Ayer viernes 28 de enero me fui nuevamente a la Plaza de la Paz a eso de las 3:30 p.m., En esta ocasión pinté las escena desde el centro hacía el fondo al oriente; la plaza termina en el Banco de la República de Colombia, caracterizado por su fachada blanca con ventanales oscuros y el sol dando directamente sobre esta.

Pintar implica transformar la visión en 3D percibida por los ojos a representarla sobre una superficie (en 2D). El enfoque producido por los ojos en puntos específicos del escenario enfrente, que permite detallar donde se posa la vista y desenfocar el resto, permitiendo lograr cierta profundidad en el campo de visión específico; es una proceso natural de los humanos. Representar en una pintura, implica escoger puntos de interés, detallarlos y dejar otras áreas de menor interés con poco o ningún detalle.

Ayer, me interesé en el cierre de la plaza allá al fondo en la fachada blanca del Banco de la República, y delante en la fuente de agua que se constituyo en un reto, ya que el agua es demasiado dinámica y brindar esa sensación de movimiento es complejo.

Comencé por el dibujo, el esqueleto o estructura de la pintura. Mientras dibujaba, estudiaba las posibilidades de la pintura. Abajo imágenes de la plaza tal como se encontraba a eso de las 4 p.m. y a la derecha el boceto.

Una vez estudiadas las posibilidades de traslado a la pintura, comencé por el cielo, preparé tono con azul ceruleo, verde y raw siena. Al aplicarlo me di cuenta que faltaba más azul para crear un mayor contraste con la fachada del banco, lo aumente. Seguidamente trabajé los verdes de los árboles al fondo sin mucho detalle y un poco más a las palmeras de la derecha. Volví sobre la fachada del banco y pinté sus ventanales y las sombras.

Listo el fondo, empecé a jugar con el agua de la fuente, primero una veladura azul parecida a la del cielo en aquellas áreas donde no había reflejo blanco, para después con algunas ondas reforzar sobre el azul. Dejé ahí y me dediqué pintar las figuras humanas; detallé las de la derecha y menos las de la izquierda que estaban más lejos. Las personas son las que le dan vida a la pintura, procuro crear colores intensos y que generen contraste con el resto de la escena.

Por último me dediqué a trabajar en el agua de la fuente, el reflejo del cielo y el edificio del fondo, la reflexión de las paredes de la fuente y los tubos que suministran el agua. Finalmente trabajé en los chorros de agua proyectados, en unos momentos con veladuras azul verdosa, en otras dejando el blanco del papel y en otras rasgando el papel. Ahí terminé la acuarela ayer. Me eché unas dos horas y media en su ejecución, me tocó venirme a terminar en el estudio, debido a que la noche ya estaba entrando.

Terminé en el estudio, el detalle del agua de la fuente y su movimiento, las figuras humanas del primer plano y las luminarias. Quedé satisfecho con el efecto logrado en el agua de la fuente. A pesar que en la realidad los chorros y el reflejo eran de color gris claro, en la acuarela los dejé en blanco, lo cual acentuó su dramatismo.

Acuarela: la danza del instante sobre el papel

Acuarelas, Arte, Watercolor

Su técnica

La acuarela es una técnica pictórica que se realiza sobre papel o cartulina especial, utilizando colores que se disuelven con agua. El material utilizado consiste en pigmentos aglutinados con goma arábiga o miel, que al ser mezclados con agua, le permiten al artista aplicar toda una gran diversidad de colores y tonalidades, unas casi puras y otras muy diluidas, pasando por una gran riqueza de tonos intermedios, que crean numerosos efectos propios de esta técnica.

Me gustó la técnica por su transparencia en la ejecución, que se logra por la aplicación de capas transparentes, lo que da una mayor profundidad al color. Generalmente se trabaja de los colores claros al oscuro y utilizando el blanco del papel para obtener efectos de luminosidad. La mezcla con agua permite crear áreas degradadas, uniformes o de superposición y toda una serie de efectos, algunos impredecibles, que se constituyen en la gran riqueza de esta maravillosa técnica. Los efectos impredecibles permiten desarrollar destrezas para su ejecución. De ahí surge la espontaneidad, que junto a su rapidez de ejecución se constituyen en características de gran valoración. En la acuarela no hay posibilidades de borrar y volver a pintar sobre lo borrado; lo que quedó, así queda.

La pintura a la acuarela es por excelencia una técnica altamente fluida, apropiada para captar el aquí y ahora, en especial cuando se pinta al aire libre. Aquí juega un papel clave la sensibilidad del artista.

Sensibilidad visual

La cotidianidad y los compromisos adquiridos, nos pueden llevar a opacar nuestra sensibilidad. Entendiéndola como la habilidad de percibir a través de los sentidos. La sensibilidad es la entrada al mundo interior, después vienen el pensamiento y la acción. Desarrollar sensibilidad es estar abiertos al mundo, es estar presentes ante las presencias que nos pone la vida, sintiéndolas; es vivir en el aquí y el ahora.

Tenemos tres canales sensoriales fundamentales por donde percibimos la información: El músico desarrolla y permite a los demás apreciar la sensibilidad auditiva; el actor y el danzante la sensibilidad corporal y los artistas plásticos la sensibilidad visual. La auditiva y la corporal perciben en secuencias, mientras la visual captura en totalidad, es global.

El artista visual ha de ser muy sensible, tener la habilidad de ver lo que otros no ven y tener una maestría en la ejecución de sus pinturas, de tal manera que impacten estéticamente en los observadores de sus trabajos. Los artista cumplimos una función social importante: permitir que los demás perciban y sientan en sus obras lo que a ellos por sí mismos se les dificulta apreciar. Los artistas enseñamos a percibir.

El ojo del artista visual se desarrolla de tal manera que lo convierte en un filtro de figuras, luz, sombras y colores, en ocasiones cierra o entorna los ojos para apreciar sólo lo esencial y en otras los abre más de la cuenta para distinguir los detalles.

Sensibilidad y manejo de la técnica

En la pintura a la acuarela, dadas las cualidades de espontaneidad y rapidez en la ejecución; exige al artista el desarrollo de habilidades donde juegan la sensibilidad visual por un lado y por el otro la habilidad adquirida en el manejo de la técnica.

Con su sensibilidad ha de advertir tanto la amplitud como la síntesis del escenario. Generalmente en esa determinación comienzo por captar la integración de la totalidad que se percibe en lo que llamo el alma de la escena, que es todo ese espacio vacío que va desde el fondo hasta mi pupila. Para el caso del paisaje, dicho lugar se extiende desde el cielo hasta mí. En ese espacio vacío se crea una atmósfera donde danza la luz con sus refracciones y reflexiones, con su propio clima y con las proyecciones sobre ese espacio de las auras de las figuras que están delante. Captar esa atmósfera es fundamental y da un carácter específico a la obra. Antes de empezar a pintar me extasío ante esa realidad y a la vez estudio las posibilidades de manejo de la técnica antes de su aplicación. Una vez percibido y comprendido el alma, ya puedo pasar a plasmarla con las acuarelas y el agua sobre la cartulina, así pinto el fondo, retroalimentando durante su ejecución con lo que quiero de la realidad. Una vez realizado el fondo, paso a pintar los auras de las figuras, con veladuras que las insinúan. En cuanto a las figuras, se ha de determinar con cuales me quedo y cuales de la realidad desecho; que formas traslado y cuales no; demasiadas figuras pueden recargar la acuarela; ahí son imprescindibles las posibilidades de la composición visual y la síntesis. En arte «menos es más», como nos enseña el minimalismo, sintetizar es recurrir a lo simple, a lo esencial, lo que está demás recarga e indigesta visualmente. Una ves escogidas las figuras y pintadas sus auras con veladuras claras, se determina a cuáles de ellas se les concede importancia visual para detallarlas, mientras que con el resto de figuras, a unas se les determina menos y otras se indeterminan.

Recorrido por las diferentes etapas mi pintura

Mi pasión por la acuarela artística viene desde mis estudios de Arquitectura en la Universidad del Atlántico, allá en el año 1976. Me inicié en la acuarela arquitectónica, de ahí pasé al paisaje urbano de Barranquilla, mi ciudad natal, después de un período de inactividad retomé con pintura abstracta, pasando por representaciones humanas en sus distintas poses y actividades, luego a paisaje rural y marinas, al igual que el paisaje urbano en diferentes ciudades colombianas y en una ocasión en Quito, últimamente he estado jugando con visiones interiores tal y como lo expliqué en mi primera entrada. Paralelo a esta actividad espontánea, también he realizado ilustraciones por encargo: de fachadas y otros elementos arquitectónicos, además escenarios ecológicos, culturales y de transporte; algunos inmersos en pósteres con su respectivo diseño gráfico.