Pintando el Instante Humano: Crónica de la Escuela de Acuarela en Vivo 02

Acuarela en vivo, Crónica de talleres, Escuela de acuarela, Procesos creativos

El pasado miércoles 10 de diciembre participé en el Taller «Acuarela Ceñida de Agua» organizado por el Banco de la República y dirigido por el Maestro Néstor Loaiza en la terraza del Caimán del Río. La asistencia fue numerosa y motivada, sumando nuevos miembros al Grupo IWS Colombia, Capítulo Barranquilla. La Acuarela se sigue posicionando como técnica recursiva y de amplia acogida a nivel regional y global.

Qué bello escenario para apreciar al ser humano en su cotidianidad pictórica. El grupo se congregó en torno al Maestro formando una masa compacta que se confundían en una diversidad cromática. Luego, esa masa se desplegó en pequeños grupos alrededor de las mesas para aplicar lo aprendido.

Aproveché estos momentos para representarlos en vivo y en directo en las dos siguientes acuarelas en un mismo formato de 29 x 19 cm..

Primera acuarela de la tarde:

Apartarme un poco del taller me permitió apreciar sus movimientos e intentar escoger los instantes que consideraba significativos para mí. Primero ensayé con la masa alrededor del maestro, pero se disolvió rápido, me fue difícil retener en mi memoria visual, así que opté por otro enfoque. Elegí representar a 3 chicas pintando. Dibujé sus siluetas directamente con el pincel: iniciando por la izquierda, luego el centro y finalmente la derecha. Obvié la mesa, las sillas y los otros elementos adyacentes. Seguí con el primer relleno de las pieles y los cabellos, para después seguir con las sombras propias y sus luminosidades, postergando los vestidos y el entorno.

Al sentirme a gusto con el resultado, pasé al resto. En los vestidos opté por el color blanco para todas, a pesar de que la realidad fue diferente, sentí que ofrecería mayor luminosidad a la escena prefiriendo trabajar con sus sombras. De ahí pasé al entorno, quité las sillas con espaldares y las reemplacé por otras de una sola pata, permitiéndome representar los cuerpos a plenitud, para luego pasar a la parte de la mesa en la que trabajaban, con algunos elementos para pintar. Ya tenía todo casi listo, faltaba el entorno de fondo: los otros asistentes sobre otras mesas, más los que transitaban y los que observaban a los pintores en su faena; la muchedumbre alrededor se sugiere a través de trazos discontinuos y difusos, imitando la visión periférica.

Sobre la blancura virgen del papel emerge lo insinuado, aleatorio, discontinuo y semioscuro de la periferia de la pintura, que atrapa los sentidos y lleva a la luminosidad central de las tres jóvenes, quienes a través de las poses corporales y visuales de estas sobre la mesa, lleva a descubrir o alcanzar a imaginar lo que estarían haciendo o estaría sucediendo.

Segunda acuarela:

El segundo grupo estaba más cerca de mi, con los participantes muy juntos, lo que me llevó a optar por un formato vertical. Comencé por la silueta del joven de espaldas mostrando su trabajo a los demás o pintando directamente sobre su lienzo, y luego con los dos compañeros que lo acompañaban. El proceso siguió como en la primera: listas las siluetas, pasé a las pieles, después a los vestidos y la silla. El fondo se insinuó con figuras humanas difusas de pie, observando a las personas en la mesa.

Apuntes o bocetos en vivo y en directo

Pintar figuras humanas en vivo y en directo es uno de los ejercicios que revelan la esencia de lo cotidiano
¿Qué instantes humanos te inspiran a ti en tu práctica artística?

Pintar bajo la lluvia: el alma en los colores del momento

Acuarela y proceso creativo, Arte y entorno rural, Narrativa visual

En la anterior entrada pinté un tronco en el jagüey, inspirado en una visita a una granja fuera de la ciudad. Allí compré huevos criollos y leche. La acuarela la realicé a partir de mi memoria visual y algunas fotografías que tomé en ese momento.

Cómo el lugar me resulta agradable, en esta nueva ocasión llevé consigo mis pinturas y mi nieto como acompañante. Después de la compra, elegí el rincón que más me atrajo: desde una esquina se apreciaba parte de la entrada, la cerca, la casa y la granja formando un escenario encantador. Al fondo y en primer plano, vegetación abundante. Dos árboles proyectaban sombras sobre una mesa de labores, con vasijas encima y otras en el suelo.

Entre los personajes, estaba el señor que siempre me atiende, sentado cómodamente en una silla plástica; otro hombre que suele acompañarlo; y al fondo, una señora asomada a la puerta. Los personajes fantásticos fueron la perra, que se cansó de jugar con mi nieto, y las gallinas que él también involucró en sus juegos. Aunque habían muchas, gallinas, decidí incluir solo dos en la pintura.

Delante de mí, un jagüey con piedras a su alrededor, donde también mi nieto se extasió observando los pececillos y jugando a lanzar piedras y ver cómo rebotaban sobre la superficie.

Una vez dibujada la estructura, comencé a pintar. Del bolso saqué los pinceles, las pinturas, el balde nuevo y otros accesorios. La mañana estaba asoleada, luminosa. Empecé con mis primeras aguadas de la vegetación, luego la casa y la granja. Fui superponiendo tonos hasta lograr el que mejor me parecía. Posteriormente me enfoqué en los personajes y trabajé todo el ambiente a la vez. Luego pasé a los animales, con cierta dificultad, ya que son muy inquietos.

Sin darme cuenta, la temperatura y la luminosidad fueron cambiando hasta volverse oscuras. Muy rápidamente empezaron a caer gotas de lluvia y, de forma intempestiva, comenzó el chaparrón. Mientras, mi nieto se bañaba feliz bajo la lluvia, tuve poco tiempo para recoger mis materiales y resguardarme en una terraza detrás de la casa.

La lluvia no interrumpe, transforma

Seguí pintando bajo la lluvia, con cierta dificultad, ya que las goteras, el pringar del agua sobre el piso y mi cuerpo mojado interferían en el ejercicio. Sin darme cuenta, el escenario pictórico comenzó a transitar de una tonalidad cálida y luminosa a otra más oscura. Inconscientemente, empecé a oscurecer la escena y a evitar las sombras, dejándome llevar por el estado de ánimo del instante.

Acuarela 1214. EN LA GRANJA BAJO LA LLUVIA. Año 2025. (50 x 35cm.)

“Pintar bajo la lluvia es dejar que el instante hable por sí mismo”

El ambiente presente influye sobre nuestros estados anímicos y estos, sobre lo que ejecutamos. Esta acuarela, titulada “En la Granja bajo la Lluvia”, está disponible para quienes deseen llevar consigo un fragmento de estos estados vividos y representados.

Si algo de esta experiencia resonó contigo, te invito a dejar tus comentarios abajo en el blog. Leer tus impresiones es otra forma de vivir, tocar y respirar juntos este instante compartido.