Antes de que el Segundo Encuentro de Acuarelistas al Aire Libre tomara forma colectiva, sentĆ la necesidad de conectar Ćntimamente con el escenario que lo inspirarĆa: el Gran Malecón del RĆo. Esta entrada es el testimonio de una experiencia vivida desde el cuerpo, la luz y el agua, donde pintar se convirtió en un acto de percepción consciente. AquĆ comparto no solo una acuarela, sino una vivencia que entrelaza el tacto, la mirada y la respiración como instrumentos artĆsticos y espirituales.
Escena en el Malecón
Un dĆa despuĆ©s de conectar con el escenario, escribĆ lo siguiente: Ā«Me ubiquĆ© en la baranda a la orilla del rĆo e hice el dibujo, con alguna molestia ya que un vendedor de cocos se me ubicó delante, le pedĆ que se retirara un poco y me dijo que no, que ese era su sitio, ya que habĆan unos tornillos en la baranda que utilizaba para abrirlos. Cuando iba a comenzar a pintar, le pedĆ el favor que me recogiera agua del rĆo, me dijo: Ā«no te recomiendo, es agua contaminadaĀ», le dije, no importa, al pintar con esta agua recojo el alma misma del entorno, su historia, su energĆa, su memoria. Entonces desde arriba tiró la vasija a dos muchachos que estaban en una canoa debajo, pero con tan mala suerte que la brisa desvió el rumbo y cayó al agua. Intentaron en balde de recuperarla. Mi frustración fue grande ya que me acompañó durante mĆ”s de 15 aƱos y me tocó desprenderme de ella. RecogĆ mis materiales y me fui, antes le dije: Ā«creo que lo hiciste para deshacerte de mĆĀ». Tuve que tocar con mi vista, respirar el instante y dejar que la memoria sensorial guiara mi mano en el estudio. Me levantĆ© temprano y he aquĆ el resultado.Ā»

El cuerpo como centro perceptivo
«El tacto es la modalidad sensorial que integra nuestra experiencia del mundo con la de nosotros mismos.» «Mi cuerpo es realmente el ombligo de mi mundo, no en el sentido del punto de vista de la perspectiva central, sino como el verdadero lugar de referencia, memoria, imaginación e integración. Todos los sentidos, incluida la vista, son prolongaciones del sentido del tacto; los sentidos son especializaciones del tejido cutÔneo y todas las experiencias sensoriales son modos del tocar y, por tanto, estÔn relacionados con el tacto.» PALLASMAA J. (2014). Los Ojos de la Piel, la Arquitectura y los Sentidos. Barcelona, Gustavo Gill, p 12-13
Toco hasta donde mis manos puedan alcanzar, si estoy lejos, camino y hago que mis manos y mi piel como instrumentos de mi sentir hÔptico entren en contacto con lo anhelado y lo alcance, y asà mi organismo en su integridad viva la experiencia de ese momento. Ahora, donde mi cuerpo no pueda llegar, el tacto usa sus extensiones con los demÔs sentidos para alcanzarlo. Por eso toco a través de mi vista.
La Luz solar como experiencia hƔptica
Me fascina pintar de frente a la LUZ SOLAR, es como si quisiera abordarla, acercarme a ella, tocarla o penetrarla. Sólo la disfruto directamente en los amaneceres y atardeceres, percibirla de esa manera me lleva al sentir de estar en una gran cúpula existencial, donde hay un hueco esférico, que si lo atravieso llego a un escenario diferente. Como es tan fuerte a la visión el resto del tiempo, me conformo con su reflejo, el del agua me parece espectacular, pero también el del piso, en especial el de las calles.
Esta acuarela tiene dos blancos o luminosidades mĆ”ximas: Arriba el hueco solar, y debajo su reflejo sobre el RĆo Magdalena y sobre el piso en adoquines del Gran Malecón del RĆo. El cielo se convierte en el lĆmite de la cĆŗpula existencial de ese instante, un umbral que solo mis ojos pueden tocar. Sobre ese escenario como marco se ubica la pelĆcula de la Vida, con sus inmuebles y accesorios estĆ”ticos creados por el hombre y el buque lejano; mĆ”s la naturaleza viva inmóvil de la vegetación y los personajes inquietos. La energĆa sistĆ©mica creada por esta diversidad se constituye en la atmósfera del instante.
La atmósfera como energĆa sistĆ©mica respirable
La energĆa sistĆ©mica o atmósfera de ese instante sólo la puedo traer a mĆ a travĆ©s de mi respirar. Al inspirar la atraigo y me apersono de ella, el expirar sale lo innecesario. El aire, como elemento fundamental existencial contiene dentro de sĆ la capacidad de penetrar todo, al absorberlo como aliento de Vida nos permite tambiĆ©n acceder a lo que este penetra, siempre y cuando se quiera de manera consciente llegar, tocar, acceder, experimentar o apropiarnos de algo de lo que el contexto nos ofrece.
EspecĆficamente en esta acuarela, me interesĆ© en absorber la cĆŗpula, el hueco, mĆ”s los pisos acuĆ”ticos y sólidos. De ahĆ absorbĆ la atmósfera o energĆa sistĆ©mica del momento y tratĆ© de ser lo mĆ”s fiel en mi representación artĆstica (acuarela) a ese instante mĆ”gico ofrecido por la Vida. Los demĆ”s elementos fueron circunstanciales.
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Estar sensible a la Vida nos permite disfrutarla y vivir con intensidad los momentos que consideramos significativos. Particularmente considero de crucial importancia el sentir, el oler, el palpar, el saborear, sentir el cuerpo, el oĆr, el ver, el percibir o dejarse impresionar; es la entrada a nuestro mundo interior. Desplegar la Sensibilidad siendo conscientes de ello, nos permite instaurar una Percepción Consciente.
Si deseas ver cómo esta sensibilidad se desplegó colectivamente en el Segundo Encuentro de Acuarelistas al Aire Libre, te invito a visitar esta crónica visual en: https://franciscodaza.art/2025/08/14/segundo-encuentro-de-acuarelistas-al-aire-libre-en-el-gran-malecon/
Esta acuarela, titulada āMalecón del RĆo, Barranquillaā, estĆ” disponible para quienes deseen llevar consigo un fragmento de esta atmósfera vivida y representada. Si algo de esta experiencia resonó contigo, te invito a dejar tus comentarios abajo en el blog. Leer tus impresiones es otra forma de tocar, de respirar juntos este instante compartido.
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